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Terapia Física


La Terapia Física le ayudará a reducir el dolor y mejorar su funcionalidad en rodillas, mediante el empleo de ultrasonido, rayo láser, calor húmero, ondas de choque, ejercicio terapéutico, etc.

La terapia física siempre produce resultados satisfactorios a un corto plazo, para ello usted se presenta de forma periódica a recibir su tratamiento el cual deberá tener una periodicidad de 1 sesión al día o 3 sesiones por semana, esto de acuerdo con la severidad del cuadro de dolor o limitación funcional que presenta. Todo ello siempre la valoración previa de nuestros especialistas

Son técnicas no invasivas, que no son dolorosas y producen analgesia, así como anti inflamación mediante el paso de corriente eléctrica, calor superficial, calor profundo o luz láser a través de la superficie de la piel, pero que tienen la capacidad de penetrar a los tejidos profundos.

Es frecuente que se tenga incertidumbre acerca de si esta le traerá beneficios a usted, CRÉALO la terapia física es un PROCESO que REGRESARÁ A USTED LA FUNCIONALIDAD, LA INDEPENDENCIA Y LE PERMITIRÁ VIVIR SIN DOLOR.

Ninguna, la Terapia Física es un procedimiento totalmente inofensivo, que por el contrario otorgará a usted relajación y reducción del dolor desde la primer cita.

En caso de que usted no perciba mejoría desde su primera sesión de fisioterapia, entonces es recomendable que lo comente con su médico tratante para que él pueda modificar su tratamiento y que usted aproveche al máximo sus sesiones de tratamiento.

Se recomienda que una vez que se den por terminadas sus sesiones de fisioterapia en nuestro centro de atención, usted continué realizando en casa cuando menos 2 veces por semana todo lo que ha aprendido con nosotros, para de esta manera lograr mantener por tiempo prolongado su bienestar; si en algún momento usted detecta que el dolor se ha agudizado o persiste a pesar de que continua realizando fisioterapia en casa, entonces es tiempo de considerar una visita a nuestro centro para llevar a cabo una nueva evaluación de su caso. (Esto podría ser requerido 1 vez por año, pero en la mayor parte de los casos el paciente no requiere volver).

Viscosuplementación


La Viscosuplementación es considerada una alternativa terapéutica en el manejo no quirúrgico de la osteoartritis, en especial de la osteoartrisis de rodilla (desgaste del cartílago). Consiste en aplicar sustancias (prefabricadas) que semejan la consistencia y función del cartílago, estas volverán a dar a sus rodillas lubricación y formaran ese colchón amortiguador que aumentara la elasticidad de sus rodillas.

La Viscosuplementación se hace en la consulta médica, consiste en la aplicación intraarticular de sustancias como el colágeno polivinyl pirrolidona, o el ácido hialurónico.

Aunque a menudo se le teme, en realidad no duele más que un análisis de sangre. Sin embargo, siempre es posible, y a veces útil, realizar una anestesia local leve.

En las horas posteriores a la infiltración, en ocasiones el dolor puede aumentar, por lo que le recomendamos que no fuerce la articulación.

Estos problemas desaparecen espontáneamente al cabo de pocas horas y no son en absoluto una contraindicación para realizar nuevas infiltraciones.

En caso de que usted considere que el dolor es intenso, puede tomar 1 dosis de acetaminofén (siempre que no se tenga antecedente de alergia a este fármaco).

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Infiltración de Corticoides

Se puede prescribir la infiltración de corticoides para la osteoartrosis ( desgaste de cartílago) cuando los tratamientos anti inflamatorios y analgésicos no hayan conseguido aliviar un brote inflamatorio o en caso de contraindicación de estos medicamentos.

En general, ésta permite obtener buenos resultados, ya que la mayor parte del producto inyectado permanece en la articulación. Actúa en el dolor y la hinchazón en algunas horas, o en algunos días. Su efecto se prolonga, según los casos, de unos días a uno o dos meses. La infiltración de corticoides es un tratamiento preferencial para el brote de osteoartrosis, especialmente de rodilla, donde la articulación es superficial y fácil de pinchar.

La infiltración de corticoides se hace en la consulta médica. Consiste en inyectar un producto anti inflamatorio a base de cortisona en la articulación.

Aunque a menudo se le teme, en realidad no duele más que un análisis de sangre. Sin embargo, siempre es posible, y a veces útil, realizar una anestesia local leve.

En las horas posteriores a la infiltración, en ocasiones el dolor puede aumentar, por lo que le recomendamos que no fuerce la articulación.

Estos problemas desaparecen espontáneamente al cabo de pocas horas y no son en absoluto una contraindicación para realizar nuevas infiltraciones.

Por el contrario, un dolor que se manifiesta 48 horas después de la infiltración, debe llevarnos a consultar inmediatamente al médico para eliminar una posible infección. A pesar de que se trata de un riesgo muy remoto (1 caso de 50.000 infiltraciones), hay que permanecer alerta.

Es inútil prever un régimen particular: la cortisona administrada por vía local en una articulación tiene un paso a la sangre demasiado insignificante como para provocar un aumento de peso. Por el contrario, si es usted diabético, puede provocar un desequilibrio pasajero.

Se recomienda no practicar más de tres infiltraciones al año y por articulación, ya que si las tres primeras no han tenido un efecto suficiente, es poco probable que la cuarta tenga uno mayor.

Plasma Rico en Plaquetas (PRP)


La aplicación de Plasma Rico en Plaquetas es considerada una alternativa terapéutica en el manejo no quirúrgico de la osteoartritis, en especial de la osteoartrisis de rodilla (desgaste del cartílago). Consiste en aplicar un concentrado de plaquetas y factores de crecimiento extraídos de su propia sangre. Estas plaquetas y factores de crecimiento estimularán a sus células formadoras de cartílago para que vuelvan a dar a sus rodillas lubricación y formarán ese colchón amortiguador que aumentará la elasticidad de las mismas.

Se toma una muestra sanguínea de vena periférica, de aproximadamente 20 mL, se coloca en 4 tubos de ensayo de 4.5 mL con anticoagulante (citrato de sodio a concentración de 3.8%) para evitar la activación y degranulación de las plaquetas. Primera centrifugación a velocidad lenta, 1,500 revoluciones por minuto (rpm) por 10 minutos, para permitir la separación de la sangre en tres capas: inferior eritrocitos 55% del volumen total, intermedia capa leucocitaria o plasma rico en plaquetas 5% y la capa más superficial, plasma acelular o plasma pobre en plaquetas que corresponde a 40% del volumen total. Con una jeringa estéril o pipeta se transfiere el plasma pobre en plaquetas y el plasma rico en plaquetas a otro tubo de ensayo sin anticoagulante. Se somete a una segunda centrifugación a mayor velocidad, 3,000 rpm por 10 min; el plasma rico en plaquetas se separa quedando en la base del tubo aproximadamente 20% de volumen total y en la superficie el plasma pobre en plaquetas que corresponde a 80% del volumen total.

La mayoría del plasma pobre en plaquetas es extraído del resto de plasma rico en plaquetas con una pipeta y desechado, quedando aproximadamente 2 a 4 mL de plasma rico en plaquetas. El plasma rico en plaquetas no activo se aplica inyectado en el tejido lesionado (músculo, tendón, ligamento o intraarticular).

En las horas posteriores a la infiltración, en ocasiones el dolor puede aumentar, por lo que le recomendamos que no fuerce la articulación.

Estos problemas desaparecen espontáneamente al cabo de pocas horas y no son en absoluto una contraindicación para realizar nuevas infiltraciones.

En caso de que usted considere que el dolor es mayor que solo leve puede tomar 1 dosis acetaminofén (siempre que no se tenga antecedente de alergia a este fármaco).

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